Camino a la Guarida del Dragón.

Cada cierto tiempo nacía un ser capaz de manejar el poder mágico, pero al no ser educado perdía la capacidad de dirigir el poder del Dragón y perdía la capacidad de manipularlo…

Por Ari Gatita

Jamal caminaba despacio y sorprendida de ver tantos personajes a los costados del paso hacia la guarida del Dragón Dorado, veía diferentes especies, pero predominaban los humanos, había unos que tenían una iluminación hermosa y parecía que le sonreían cuando pasaban y se inclinaban ante Cash en muestra de claro respeto, había otros que se veían oscuros y parecía que se volteaban al verla o desviaban la mirada, pero al paso de Cashito se mostraban temerosos y también se inclinaban.

El pequeño gato mago le iba dando los nombres de cada uno de esos seres y les decía sus proezas o sus pecados, Jamal escuchaba atentamente y en algunas ocasiones, cuando Cash le contaba la historia de alguno de los seres oscuros, ella no dejaba de mostrar asombro y una gran tristeza por aquél personaje, había algunos que comenzaban siendo grandes magos del bien, pero en algún momento de su vida habían sido tentados por el Caos y cometían pecados que eran innombrables, Cash se detenía ante ellos y les dedicaba una caricia de compasión, sabía que seguían siendo de buen alma, pero habían sido condenados por sus malas acciones y él sentía gran compasión por ellos.

Cuando se encontraban con seres de luz Cash se acercaba a ellos contando su historia, les abrazaba y les dedicaba no solo caricias, sino, que además les besaba con gran ternura, el corazón de Jamal se alegraba al escuchar las proezas y combates contra el mal que escuchaba de boca de Cashitop, también se conmovía y hacía lo mismo que nuestro héroe, hacía siglos que la estirpe de los grandes magos había desaparecido, ya no importaba la magia en un mundo cada vez más tecnológico, los humanos se habían olvidado de todo conocimiento mágico, tachándolo de superchería, solamente sobrevivían algunas creencias místicas, pero ya nadie practicaba la magia, por lo cual el Dragón Dorado se dedicaba a acumularla o a dejar que corriese libre por el mundo haciendo lo que algunos consideraban milagros, una manifestación del poder mágico que nadie entendía pero que hacía el bien en el mundo.

Cada cierto tiempo nacía un ser capaz de manejar el poder mágico, pero al no ser educado perdía la capacidad de dirigir el poder del Dragón y perdía la capacidad de manipularlo, pero esos tiempos estaban dejando de ser la «normalidad», ahora muchas personas se interesaban más en la magia, pero no podían manipularla, el Dragón notaba cuando se intentaba hacer uso de ella y si no se era digno le castigaba y ya no podían ni siquiera hacer un pequeño hechizo.

Ella misma y Cashitop habían nacido con tal poder, pero nunca lo habían utilizado, el Dragón sabía de su existencia desde que nacieron, les había cuidado en todo momento y aún pasando penurias no habían sido tan crueles como para que nuestros amigos odiaran al mundo, todo lo contrario, sabían lo que era la empatía, la compasión, la solidaridad, nunca se habían aprovechado de nada ni de nadie, compartían todo lo que tenían y eso agradaba no solo al Dragón, sino, a sus Diosas y a la misma Naturaleza, por eso en recompensa habían llegado a ese pequeño lugar que ellos llamaban Hogar, a ser cuidados por humanos que comprendían que todos los pequeños seres que los demás de su especie llamaban animales no eran otra cosa que compañeros de vida, el mundo era muy grande y el humano había sido dotado de una gran inteligencia, no para pretender ser el centro del universo, no, el ser humano había sido creado para cuidar del resto de sus «hermanos ínter especie».

Todos los humanos nacían con un especial amor hacía las demás especies del planeta, era común ver bebés y niños convivir con otras formas de vida, respetarlas y en muchas ocasiones podían hablar con ellos, se comprendían mutuamente y actuaban en conjunto, además, cuando algún pequeño humano se veía en problemas, no faltaba aquél amigo no humano que fuera a ayudarle y protegerle, pero conforme iban creciendo y se iban contaminando por las falsas creencias de sus congéneres mayores, iban perdiendo la capacidad de comunicarse con los demás compañeros de vida, solamente cuando se hacían un poco más grandes y se deshacían de sus prejuicios como humanos podían volver a comunicarse con las demás creaciones, hablaban con ellos y sabían que todo «animal» era capaz de entenderles, pero éstos ya no hablaban con los humanos, eran los sentimientos los que se comunicaban y eso en parte era muy bueno para todos.

Los seres humanos era una especie difícil de comprender y de entender, muchos se olvidaban de tener un contacto directo con la madre naturaleza y perdían la comunicación con los mal llamados «animales», muchos eran díscolos, envidiosos, mal pensados, todo debido al adoctrinamiento de sus sistemas de gobierno, que les trataban así como ellos trataban a los animales.

Ari Gatita

Mediados de Primavera 2021

Desde el Hogar de Transferencia.

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