Por fin en Casa…

Cash había dejado de sacar chispas y se sintió un poco aliviado, el Dragón al tener otro ser para canalizar la energía y no permitir que llegara a Apofis le estaba liberando de una gran y peligrosa carga a Cashitop.

Por Ari Gatita

Cash le dijo a Jamal que ya era hora de partir y que pronto sería tiempo de saber si su tercera petición sería aceptada, por ello tenía que acompañar a los aventureros al Hogar de Transferencia.

Jamal tomó al pequeño Bob en brazos y fue a acomodarlo en su camita, sabía que algún día volvería a verlo en persona, porque siempre estaría cuidándolo en espíritu, ya que él, sus amigos de la calle y esos humanos eran ya objetivo de Apofis y tanto ella como Cashitop nunca los dejarían y cuidarían de aquél malvado ser, Dios del Caos que era Apofis.

Los compañero se despidieron de sus anfitriones, los animalitos salieron de la casa de Bob y ellos abordaron su caravana, despidiéndose de todos temporalmente, ellos habían sido invitados a ir de nuevo y lo harían en un futuro, pero ahora era tiempo de decir «hasta luego» e ir con sus humanos, ellos de seguro les extrañaban, al igual que sus hermanitos del Asilo, además sabían que la estaban pasando mal, Apofis había tocado el corazón de humanos corruptos y éstos estaban haciendo un daño tremendo en el Asilo, al grado de estar apunto de no tener alimento, arenita, medicinas y demás cosas que eran en lo que se gastaban las ventas y donaciones y éstas eran cada vez más pocas.

Ya en el autobús todos le dieron una hermosa bienvenida a Jamal, le enseñaron todo lo que había creado ese pequeño gato mago, Blue y Daniela le dijeron que si quería ellos le enseñarían a leer y le proporcionarían todos los libros que necesitara para seguir acrecentando su conocimiento, lo que ellos no sabían es que ella ya tenía el mismo don de ellos, pero les dejó ser y gustosa se dejo enseñar.

Las lechuzas le enseñaron sus huevos, que estaban próximos a eclosionar y Jamal se emocionó, ella quería ver a esas crías de lechuza, los cacomixtles querían que les contara todas las historias de una vida en la calle y ella pensó que sería buena idea enseñarles a esos pequeños los peligros que habían en la calle, ese no era lugar para nadie, era peor que una jungla, una selva, una tundra o un bosque, era todo ello en un solo lugar.

Cash había dejado de sacar chispas y se sintió un poco aliviado, el Dragón al tener otro ser para canalizar la energía y no permitir que llegara a Apofis le estaba liberando de una gran y peligrosa carga a Cashitop, el sabía que si no descargaba tal poder podía acumularlo y dejar de existir y al tener tantas restricciones para usarlo no era nada bueno para él, lo bueno era que ya Jamal era otro recipiente de ese poder y entre ambos podían absorber energía y liberarla poco a poco.

De todos los compañeros el que estaba más feliz era Gitol, el por fin estaría con sus amados padres, les extrañaba, soñaba con estar en las piernas de su padre y dormir en la cabeza de su madre, era cierto lo que decían algunos humanos «nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido» y aunque el lo había perdido temporalmente ya apreciaba esos momentos donde era mimado ya fuera por uno o por el otro.

Kitty extrañaba mucho a su humano, verlo ir a preparar café en las madrugadas, acompañarlo para que nada le pasara, ir con él y dormirse en sus piernas, darle besos con su rasposa lengua en la nariz, saludarle cada vez que lo veía como si no lo hubiera visto en años, se daba cuenta de cuanto amaba a su humano.

El viaje no duró mucho ya que querían llegar pronto, ya era noche y ellos al bajar todos, lechuzas, nido, rinteles, compañeros y Jamal, Cashito procedió a desaparecer la caravana, ya no era necesaria, todos entraron y no despertaron a nadie, se acomodaron en un rinconcito y se dispusieron a descansar en calma, por primera vez desde que empezó la aventura todos se sentían más que cómodos, ¡no hay nada como el hogar!

El humano, al fin animal de costumbres bajó a hacer el café como cada madrugada, de pronto sintió que alguien estaba esperándolo en las escaleras, ¡era su Kitty!, atrás de ella vio a Gitol, más abajo a Tango, dormidos en el sillón estaban Blue, Cash y Daniela y cerca de ellos observó a un par de rinteles, unas lechuzas en su nido y a lado de él a una gatita vieja, algo desaliñada que le rondaba por los pies, la tomó en sus brazos y entró a la habitación donde estaba la humana y le dijo, ¡mira, mira!, no solo nos trajeron a esta hermosura nuestros niños, sino, también a un par de lechuzas y a unos cacomixtles, los dos bajaron, el humano con Jamal en brazos y fueron a ver a todos, justo en ese momento los huevos de las lechuzas eclosionaron, y vieron a 3 hermosos búhos bebés que pedían a gritos alimento.

Cashito despertó por todo el ruido y con una voz de joven les dijo a sus humanos que si podían darle asilo a Jamal, que era una gatita que había sufrido mucho en la calle, los humanos escucharon su historia con mucha atención y al final aceptaron adoptar a Jamal, no solo como asilada, sino, con la misma categoría que nuestros aventureros, como hijos a los cuales iban a cuidar por siempre. Cash volteo a ver a Jamal y le dijo, ahí esta tu tercera petición hecha realidad, todos rieron de felicidad y fueron a tomar su desayuno, un magro desayuno, pero en familia.

Ari Gatita

desde el Hogar de Transferencia

Principios de Primavera 2021

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