La mamá de Bob le pidió a Gitol que le permitiera traducirle todo lo que quería saber de su pequeño y Gitol empezó a hacer de traductor, ellos, mamá humana e hijo felino tenían mucho que decirse y fueron con Gitol a un lugar más privado, fueron al estudio donde toda ésta aventura de Bob comenzó.

Por Ari Gatita

En el interior de la casa de Bob la mamá de él escuchó que alguien tocaba el timbre, ya había escuchado una conmoción con los animalitos de afuera así que salió a ver quién era, al abrir la puerta vio a un hombre de pelo naranja y un grupo de personas que estaban con él, amablemente les preguntó que qué deseaban, Gitol le dijo que venían a ver a Bob, que si le permitían pasar para explicarle con detenimiento porque se iba a sorprender de lo que platicarían. La mamá de Bob se quedó con una expresión de sorpresa, pero permitió el paso de los aventureros en su forma humana, cuando entró Kitty, le puso en sus manos algo de comida que habían comprado para ella y diciéndole que sus padres les habían enseñado de nunca llegar con las manos vaciás a un lugar, Daniela hizo lo mismo pero ella le preguntó que dónde ponía la fruta, la mamá de Bob le indicó la mesa y allá fueron los aventureros a colocar jugo, fruta, verduras, comida preparada y más obsequios para esa hermosa familia, la mamá de Bob se sorprendió pero agradeció a todos el gesto.

Cuando Cash le tocó el turno de atravesar la puerta, éste le pregunto que si podía dejar entrar a todos los animalitos que estaban afuera, que ellos estaban ahí por su presencia y que se sentiría muy honrado de que les permitiera a menos por esa tarde entrar y descansar en su hermoso patio y a la sombra del frondoso árbol de su jardín, la mujer extrañada porque nuestro héroe supiera esas cosas, pero picada por la curiosidad les permitió el paso a todos esos pequeños que esperaban echados a la sombra. Ella pensaba que tenía que llamarlos, pero al ver que Cash le hacía una seña a todos y éstos empezaban a entrar ordenadamente y moviendo la cola los perritos y pasando por sus piernas los gatos se quedó aún más sorprendida, los pequeños llegaron ordenadamente al patio de su casa y se acomodaron sin hacer ruido, los pequeños comprendían que a veces sus ladridos y maullidos podrían ser molestos y no querían que su anfitriona se sintiera incómoda.

Bob estaba escondido atrás de un mullido sofá, observaba a lo lejos a sus héroes y estaba emocionado pero su timidez le obligaba a quedar lejos de las miradas. Su mamá le indicó a esos personajes que tomaran asiento, pero Kitty y Daniela le pidieron permiso para preparar los alimentos, los suyos y los de los pequeños, aún más sorprendida les permitió lo que solicitaban, pero seguía sin entender que sucedía.

Gitol hizo sentarse a la mamá de Bob en el sillón, Cash tomó en sus brazos a ese pequeño y empezó a acariciarle y a ronronear, aún más sorprendida al ver que aquél hermoso joven moreno estaba ronroneando toda su fortaleza de carácter empezaba a deformarse en un shock.

Gitol al ver eso, empezó el relato y la mujer empezaba a asentir con la cabeza, no dudaba de las palabras de ese hombre, es más empezaba a admirar a todos ellos, Gitol presentó a cada uno de los aventureros, empezando a contar la aventura de la que venían, ella los veía con admiración.

Cuando llegó a las aventuras de Cash, éste le pidió que le permitiera que fuera él el que le platicara todo a aquella mujer y así lo hizo y al final todos para que no hubiera duda empezaron a adoptar su verdadera forma y la mujer se rindió de amor ante ellos.

Bob estaba que no cabía de felicidad, estaba frente a su ídolo y ¡él le trataba como igual! Nunca pensó que eso fuera posible, entonces recordó que gracias a la Gata sin nombre había logrado conocer a sus ahora amigos, así que salió disparado al patio y la llevó hasta dónde estaban los compañeros, ella, la pequeña que más había sufrido en esa colonia de la gran ciudad los veía con admiración y respeto, cuando vio a Cash se acercó a él y le hizo una petición.

La mamá de Bob le pidió a Gitol que le permitiera traducirle todo lo que quería saber de su pequeño y Gitol empezó a hacer de traductor, ellos, mamá humana e hijo felino tenían mucho que decirse y fueron con Gitol a un lugar más privado, fueron al estudio donde toda ésta aventura de Bob comenzó.

Daniela ya había dispuesto la comida para los pequeños abandonados y de la calle, había bajado con ayuda de Blue y Tango croquetitas y algo del alimento de Dragón y junto con el alimento que habían juntado ellos empezaron a comer, los únicos que no estaban ahí era Gitol, Bob, Cash y la Gata sin nombre.

La Gata sin nombre le dijo a Cash que ella hacía tiempo había perdido a todos sus hijos, nunca había conocido un hogar y a la edad que tenía no había quién le ayudara a sobrevivir, estaba preparada para su fin, sabía que muy pocas personas le extrañarían y los pequeños la echarían mucho de menos, pero al final se repondrían, alguien ocuparía su lugar y todos, absolutamente todos terminarían olvidando que alguna vez una Gata sin nombre caminó entre ellos y había servido de corresponsal para todos los pequeños de la colonia, ella quería en primer lugar que le regalase un nombre, que al menos al final de su vida tener la dicha de que se le obsequiase un nombre y quién mejor qué él para hacerlo.

Cash no lo pensó dos veces, y le dijo: Madre (todas las gatas viejas son consideradas así por los jóvenes gatos), desde ahora te llamarás Jamal, porque eres una belleza, una belleza no solo por tu físico, que aún sucia y maltratada resalta tu hermosura, sino, por la pureza y belleza de tu alma, así que desde hoy serás conocida como Jamal, la preciosa Jamal observó a Cashitop y unas lagrimas empezaron a resbalar por sus mejillas, éste se acercó y empezó a enjugarlas con su lengua, susurrándole que no se preocupara, que para nada estaba cerca su fin y él sabía cuales eran sus dos peticiones más.

Ari Gatita

desde el Hogar de Transferencia

Principios de Primavera 2021

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