Un Pueblito…

Hicieron una parada en un pueblito, se habían adentrado más allá de la carretera al ver una serie de casas y quisieron conocer y hablar con los pequeños felinos de ahí…

Por Ari Gatita

Los cacomixtles iban de lo más divertidos, nunca habían viajado en autobús y todo era nuevo y maravilloso para ellos, tampoco habían visitado lugares lejanos y a diferencia de la monotonía del mar, donde no hay nada que ver más que agua por todos lados aquí, en la carretera tenían paisajes, veían árboles diferentes a los de su hábitat natural, arbustos, pequeños ojos de agua, vieron vacas y borregos pastando y muchas cosas vivas, corrían de un lado a otro de la caravana cuando veían algo que les llamaba la atención. Tango iba riéndose a carcajadas, esos pequeños le causaban mucha gracia, los veía como pequeños gatos bebés y llegaba a preguntarse si él habría sido así de pequeño.

A pesar de la divertida que estaba disfrutando Tango el cansancio estaba pasando factura y así se lo comentó a Blue, nuestro amigo birmano estuvo de acuerdo en volver a tomar el volante, había dormido y estaba descansado así que cambiaron lugar, Tango se dispuso a dormir y Daniela lo abrigó, Blue en su forma humana tomó el control del camión y volvieron al camino.

Ya habían dejado atrás el hermoso estado de Veracruz, estaban adentrándose en Puebla y el paisaje cambiaba, todos estaban sorprendidos de la cantidad de hábitats y de climas que había en su país, se podía encontrar hasta la nieve gélida en el norte y en el sur un clima templado y acogedor, agradecieron a la Naturaleza por haberles dado el regalo de tan hermosos paisajes y de tener la oportunidad de verlos, para ellos en muchos casos sería imposible conocer todo lo que habían vivido en su aventura y el regreso era lo mejor, conocer al menos un fragmento de su país de su amado país, de la gente, de su cultura, de sus costumbres. Todos estuvieron de acuerdo en parar en pueblos y conocer un poco más de ese maravilloso y mágico México, sobre todo y debido a lo vivido no volverían a viajar de noche, si, el viaje al puerto de la Vera Cruz es rápido, pero ellos no querían hacerlo así, eran turistas y querían disfrutar todo al máximo.

Hicieron una parada en un pueblito, se habían adentrado más allá de la carretera al ver una serie de casas y quisieron conocer y hablar con los pequeños felinos de ahí.

El pueblito era hermoso, sus casas con techo de teja de adobe color naranja y las fachadas pintadas de un blanco brillante, las calles empedradas y la plaza, la pequeña plaza con su quiosco y las jardineras llenas de flores, si, ¡flores! a pesar de estar en invierno ¡había flores!, todos habían bajado de la caravana en su forma humana y estaban estirándose como felinos, algo muy curioso pero no fue presenciado por nadie, debido a la enfermedad que estaba azotando a la humanidad no había ni un alma en la plaza, así que caminaron hacia la parroquia del pueblo, visitar un pueblito y no ir a su parroquia era imperdonable, así que se dirigieron hacía ahí.

La parroquia era como todas las de los pueblitos, construida en forma de cruz y con cúpula al centro, era pequeña pero dotada de una belleza que en su tiempo habría sido la admiración y orgullo de todos los habitantes, el piso de la pequeña plaza de la parroquia estaba adoquinado, ya desgastado por su uso y no había gente al rededor, al menos ahí en la llamada «provincia» si se respetaban las medidas sanitarias que se habían tomado y los compañeros estaban disfrutando todo, una vida tan corta y llena de carencias estaba pasando factura. Los pequeños estaban disfrutando todo, el paisaje, las flores, los árboles, los adoquines, las construcciones, la arquitectura y sobre todo el aire fresco.

Vieron a lo lejos a unos pequeños gatos que estaban buscando alimento, Gitol le dijo a Daniela que por favor sacara algunos costalitos para dárselos a aquellos primos, se veían muy delgados y cansados, la pandemia les afectaba más a los que los humanos mal llaman mascotas, ellos tenían que sobrevivir a como diera lugar, más en lugares donde la actividad económica estaba totalmente paralizada y el colmo era que la gente los echaba a la calle a «buscarse el sustento», lo que no consideraban esos humanos era que por mucho tiempo sus «pequeñas mascotas» llevaban dependiendo de «sus humanos» y lanzarlos a la calle para que buscaran ellos solos su alimento era condenarlos a una de las formas más horribles de morir, el morir por hambre.

Los compañeros se acercaron a esos pequeños que al verlos salieron corriendo, desconfiaban de su forma humana como desconfiarían de las mismas personas, habían confiado en ellos y habían terminado echados a escobazos de sus «hogares», los humanos eran muy feos en ese aspecto, no entendían que el mundo había sido creado para todos los animales, incluidos ellos mismos, pero se sentían una especie protegida y elegida, con derecho a abusar de todas las demás especies.

Kitty empezó su ronroneo y los pequeños se empezaron a acercarse a ellos debido a éste, ahí Daniela les empezó a hablar en su propio idioma, y ellos se emocionaron al ver el alimento que ella empezaba a darles en un pequeño plato que había bajado de la caravana, Esos pequeños gatos empezaron a comer desesperados y entre bocado y bocado le comentaron a nuestros aventureros que más allá, cerca del mercado del pueblito había más pequeños gatos y perritos que no tenían nada que echarse a la barriga, que algunos estaban al borde de la muerte y que ellos habían salido a buscar alimento para todos ellos, Tango sin esperar órdenes fue a la caravana y sacó varios costales, todos los que podía cargar para llevarles a sus primos, Cash tomó unos bidones llenos de alimento de dragón y todos se dirigieron a donde los pequeños gatos habían señalado, ahí vieron a muchos perritos y gatitos que estaban esperando la llegada de sus dos compañeros y al verlos llegar con alimento se emocionaron y fueron ladrando y maullando al encuentro de nuestros amigos, les vertieron el alimento y llenaron platos de alimento de dragón para los más débiles y esperaron a que todos comieran.

Cuando todos terminaron, Cash se transformó en su forma gatuna y habló con los más viejos de aquella colonia de perritos y gatitos, les dijo que les dejaría alimento de dragón y alimento normal en donde ellos les indicarán, que cuando se fuera a terminar solamente necesitaban levantar una oración a Bastet y ella le diría a él para que volviera a llenar la bodega, todo hasta que terminara la pandemia y que cuando vieran a un pequeño más en apuros le invitaran de su alimento para así salvar más y más perritos y gatitos, los «viejitos» estuvieron de acuerdo y todos fueron a despedir a nuestros amigos a donde estaba estacionado el camión.

Nuestros amigos sabían que no podían llevar a más primos al Asilo, eso no solamente significaba alimento, representaba además trabajo para sus humanos, ese par de humanos que día a día envejecían más y no contaban con ayuda para limpiar, acicalar, atender y otras labores más que se requería para tener al Asilo en buena forma, no, sus humanos no podrían con más Asilados y Cash lo sabía muy bien, por eso a costa de su propia fortaleza y para no dejar morir por inanición a esos pequeños les había dejado lo necesario.

Todos abordaron de nuevo el autobús y continuaron su camino.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

si deseas donar algo para la alimentación de más de 150 pequeños felinos en edad adulta puedes hacerlo dando clic a la imagen. ¡Gracias! -Ari Gatita-

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