Camino a Casa

Tango se sentía muy relajado, estaba sentado frente al volante de un enorme autobús, manejarlo y sentir el ronroneo del motor le hacía sentir muy bien, era lo que sentían los humanos al ir frente al volante…

Por Ari Gatita

El ser mitad mujer mitad cabra se revolvía inquieto, estaba atrapado por la magia de Cashitop, los lazos de magia eran muy fuertes y poderosos y Cash podría aflojarlos o apretarlos con su voluntad, envió pequeños zarcillos de entendimiento para comunicarse con ese ente, éste se revolvía, no quería entrar en contacto con el mago, sabía que si se hubiera enfrentado con el tendría al menos posibilidades para escapar, su amo, el Caos le había dado instrucciones precisas para no dejarse atrapar, pero al fin y al cabo al ser un ser del Caos no podría fiarse nadie de él, ni siquiera su amo, el Caos puro era impredecible y muy difícil de manipular, su amo lo sabía y por ello siempre les hacía recomendaciones a sus esbirros, también estaba preparado para actuar en caso de que estos hicieran caso omiso de sus recomendaciones como en éste caso.

Los zarcillos de energía se desplazaban lentamente para alcanzar su objetivo, Cash debía de ser muy cuidadoso, estaba enviando parte de su ser al ente que tenía atenazado con su magia, sabía que un error y su conciencia quedaría atrapada en un mundo intermedio entre la realidad, su conciencia y la conciencia del ser fantasmal, nadie quería eso, en sí la posibilidad de que así fuera era mínima, pero enfrentarse a un Dios como el Caos todas las mínimas posibilidades aumentaban, por eso además de enviar los zarcillos debía protegerse con más magia y eso hacía más peligroso el encuentro, debía distraerse un momento de la labor de atenazar, de enviar sus zarcillos de entendimiento y aparte invocar a todas las fuerzas protectoras del universo, para él pareciera que se detenía el tiempo, para los demás todo pasaba normalmente.

Cshito les pidió a sus compañeros que se alejaran lo más posible de aquél ente, Blue detuvo el camión ya que estaba muy cerca del ser y se hizo a un lado junto a Tango y Daniela, Kitty aumentó su esfera protectora hasta abarcar toda la caravana, era difícil hacer esto, ya que debido a la magia de Cash tenía que abarcar así mismo el pequeño fragmento de realidad alterna que hacía que el interior del camión fuera más grande para abarcar la biblioteca del Dragón y demás cosas que él consideraba útiles, por ello la dificultad de abarcar todo el autobús, Kitty tenía que esforzarse y lo estaba haciendo.

Los zarcillos, la magia protectora y la que hacía que retuviera a ese ser estaban ya todas cien por cien dominadas por Cashitop, el ser seguía revolviéndose y Cash no quería lastimar, pero ajusto un poco para que dejara de revolverse, los zarcillos empezaron a buscar la mente del ser, debía ser preciso en ello y sabía que el Caos bien podría ponerla en donde menos se esperara, la bestia intentó borrar todo pensamiento para hacer más difícil el que los zarcillos ubicarán su conciencia, éstos empezaron a dudar pero como toda magia buscaba hacer su cometido en poco tiempo, los pequeños rayos de energía empezaron a ir de un lado a otro para alcanzar a sus compañeros que eran los que pensaban en ese momento, Cash les indicó que se situaran atrás de él, lo hicieron los tres valientes, y el zarcillo empezó a danzar al rededor del ente.

Ese ser al ser un espectro sabía como perder su conciencia, había pasado por ello al momento de morir y el Caos se le había recuperado, por eso era muy sencillo ponerla en blanco, desaparecer como lo hacían todos los seres similares a ella, lo único que la sostenía a la realidad eran los lazos mágicos que la mantenían atada, pero ella sabía como no dejar que el mago pudiera ponerse en contacto con su conciencia, estaba ya en su realidad, solamente su manifestación física estaba en la caravana de los aventureros, Cash no entendía porque sus zarcillos danzaban al rededor de ese ser, pero sabía que de seguir haciéndolo su fuerza menguaría y eso no podía permitírselo, tenía que conservar toda su fuerza o al menos la mayoría en caso de que el Caos decidiera manifestarse abiertamente, así que con un gesto deshizo los zarcillos y realizando otro dibujo arcano en el aire lo envió al ente al mismo tiempo que deshacía el hechizo de sujeción que la mantenía atada, al tocar el dibujo al ser éste dejó salir del interior de su ser un gran quejido y se sumió en la oscuridad que bien conocía pero esta vez tenía algo diferente, ya no era un lugar que debía temer, era un lugar de descanso y se sumió en el sueño del que no debía de haber despertado jamás, Cash la había liberado del poder del Caos.

Tango tomo forma humana y le dijo a Blue que ahora le tocaba descansar, el tomaría el volante de la caravana y Blue se sintió agradecido de que Tango tomara esa iniciativa, Daniela, su inseparable Daniela le preparó en los asientos donde habían viajado ella y Tango una improvisada cama, ella quería tenerlo a mano en caso de que Tango les necesitara y Kitty necesitaba descansar, Cash se sentó junto a ellos y reiniciaron el camino sobre esa carretera obscura y vacía, solamente se veía uno que otro carro muy de vez en cuando, además de la pandemia nadie quería viajar de noche, solamente los compañeros lo estaban haciendo y eso por querer estar en su hogar lo más pronto posible, bien podían aparcar y descansar todos juntos como solían hacerlo en su hogar, darse calor entre todos y sobre todo era el mejor momento que tenían los pequeños felinos para socializar entre ellos, acicalarse antes de dormir y reforzar sus jerarquías.

Tango se sentía muy relajado, estaba sentado frente al volante de un enorme autobús, manejarlo y sentir el ronroneo del motor le hacía sentir muy bien, era lo que sentían los humanos al ir frente al volante, una sensación de poder, de responsabilidad y sobre todo de satisfacción, sintió como su parte humana se apoderaba de él y dejó que pasara, tenía un abrigo, pantalones y zapatos calentitos, a diferencia de otros automotores este no generaba calor, así que sentía como entraba el aire por la pequeña ventanilla que dejaba abierta para que el gran vidrio del para brisas no se empañara, era un momento muy acogedor, algo incómodo por el frio, pero muy acogedor, miro por el retrovisor y vio como Cash arropaba a Daniela, el cansancio se había apoderado de la pequeña gata y Cash estaba descansado, miraba al igual que él la carretera, ambos iban ensimismados aún que por diferentes razones, Tango iba concentrado en mantener una velocidad estable y estar atento al camino, Cash iba pensando en como el Caos se apoderaba de todo aquél que se dejaba vencer por promesas falsas, el Caos no podía crear una verdadera vida, se aprovechaba de lo que creaba la Naturaleza y lo cambiaba para dominarlo, el Caos era un ser con muchísimo poder que podía hacer mucho bien si se decidía a hacerlo, pero quién era él para entrar y tratar de comprender lo que un Dios piensa, solamente era un pequeño gato con poderes de mago, nada más eso.

Por fin el sol empezaba a aparecer lentamente por el horizonte, Tango empezaba a sentirse cansado y no quería dejarse vencer por el cansancio, necesitaba platicar para mantenerse alerta y solamente estaba Cash para hacerlo, los demás dormían, ni siquiera los cacomixtles estaban ahí, así que empezó una pequeña charla con Cash, le preguntó que si extrañaba a los humanos como él y Cash quiso abrir sus sentimientos a su hermano.

Cash recordaba con mucho cariño a sus humanos, los humanos de todos ellos, la mujer que lo había rescatado y el hombre que lo había recibido con mucho cariño y le había colmado de besos cuando lo tomó en brazos, claro que los extrañaba, extrañaba consentirse en la cama de ellos, extrañaba dormir en medio de ellos, extrañaba sentirse como un bebé con ellos, eso lo tenía siempre presente y lo recordaba con muchísimo amor, ellos, a pesar de ser de otra especie, de la especie que dominaba el Caos, estaban llenos de amor, de un amor incondicional hacia ellos los gatos, sabía que había otros humanos como ellos, que les daban el cariño sin considerarlos seres inferiores como en otros hogares, esos humanos eran raros en verdad, y a el le agrada mucho convivir con ellos.

El amor que les demostraban a todos ellos era un amor de igual a igual, ellos comprendían que los felinos son independientes y muchas veces no quieren mimos, pero cuando los requerían, tanto los humanos como ellos los felinos disfrutaban los primeros de unos buenos ronroneos y lengüetazos y los segundos de un lugar calentito y caricias en el lomito, en la carita, atrás de las orejas y en la barbilla, algunos como él cambiaban de posición y dejaban que les acariciasen la barriguita, esa parte de la anatomía felina que solamente reservaban para sus hijos y para uno que otro humano de plena confianza, claro que los extrañaba.

Además extrañaba a los voluntarios, esos humanos que los visitaban de vez en cuando y que les colmaban de mimos y de «regalitos», de latitas y sobrecitos de alimento, que ayudaban a los humanos con alguna labor y sobre todo que pasaban el tiempo con ellos, extrañaba su hogar, su rincón favorito y sobre todo la comodidad que trataba de reproducir en la caravana y el barco.

El Sol se alzaba más y más sobre el horizonte, los compañeros fueron despertando y pronto en la cabina llegaron los rinteles para dar sus «valiosas opiniones» sobre los controles de la caravana, de la velocidad, de la temperatura, del color verde del follaje, de lo raquítico de los arbustos y demás banalidades. El autobús empezó a llenarse de vida de nuevo, al día pintaba bien.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

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