La historia del Sensei del Asilo

Tzinzin para los amigos, me recogieron de una avenida con mucho tránsito, vagaba por la banqueta intentando entrar a una estética…

Por Tzintzin-Sensei

Mi nombre es Tzintzin y de cariño Sensei, cuando llegué al hogar de transferencia tuve por nombre Hitler, porque exigía estar siempre en brazos y que me dieran muchas caricias, después cambió a Tzinzin por algunos comentarios desfavorables a mi nombre inicial por algunas viejas cotorras de aquel entonces, 2012.

En fin, Tzinzin para los amigos, me recogieron de una avenida con mucho tránsito, vagaba por la banqueta intentando entrar a una estética, no soy homofóbico, solo que no le perdono a un chico gay que llegaba a ese lugar me sacara a patadas; esto lo vio la humana que iba hacia el hogar de transferencia y pues el pobre chico solo se disculpó y pidió sacarme de ahí.

Preguntó si pertenecía a alguien y nadie supo dar respuesta de mí, y pues como no podía dejarme otra vez en el piso, me puso sobre la “comida del día”; en aquel entonces comíamos pobremente aunque sustancioso pieles de pollo cocidas combinadas de vez en cuando con croquetas y remojadas en caldo de los pellejitos.

Fui rescatado durante un tiempo muy crítico, ya que la situación era muy difícil, abandonados a diestra y siniestra o echados a la calle sin remordimiento alguno y olvidándonos para siempre. Mi infancia fue llevadera a pesar de las limitaciones, tuve la oportunidad de conseguir un hogar, más por mi edad (mayor a 1 año) y siempre existía el “pero” de la segunda opinión del que acompañaba al adoptante… era muy grande y no me iba a adaptar, además buscaban bebés para que “creciera” adaptándose a su hogar.

He visto pasar casos y casos, desde primos “fieras salvajes” que armaron la de Dios padre! Tan difícil fue socializarlos que a todo momento se sentían acorralados, corrían y rompían o tiraban cosas a diestra y siniestra con el peligro de lastimarse; está bien la humana nos rescata en condiciones inverosímiles, solo que con estos primos salvajes le sacaron canas verdes; primero porque estarían una temporada y segundo porque su rescatadora se hacía del rogar para enviar su apoyo. Al final tuvo que venir por ellos a pedido de la humana ya que no quería que se lastimaran y le adjudicaran situaciones que muy lejos estarían de la realidad, y acomodarlos en otro sitio.

He visto como le ven la cara de buena gente a la humana, chantajeándola con casos súper lastimeros, acaso ella no vivía casos así? En otra ocasión llegaron ocho hermanos!! Una multitud de primos, para las limitaciones en aquel entonces (mucho más que ahora) la compraron con una situación de maltrato familiar y tenía que deshacerse, literal, de sus “hijos felinos” (y los hijos humanos que? Valen más que un felino? ) Pues bien, ocho bigotones más que llegaron llenos de promesas alimento mensual, apoyo para atención médica y bla, bla, bla. Si, como no! Tómala otra vez por crédula, más bien la humana no lo hace por ayudar a los humanos que le piden apoyo, sino por el destino de tantos abandonados sin casa y comida segura; solo tres ocasiones recibió alimento y en la última de estas recibió comida para perro, acaso saben los humanos si el alimento para los primos perrunos tiene los mismos nutrientes para nosotros los felinos? Nooo, si lo supieran no darían su “ayuda” de esa forma. En fin, algunos de estos primos consiguieron un espacio cálido y lleno de amor al ser adoptados; otros, eran tan apegados a esos humanos que los abandonaron que dejaron de comer, se fueron hundiendo en la tristeza preguntándose por qué no estaba su humano con el que crecieron, se hundieron en la melancolía que fue minando su vida poco a poco. Muchos humanos piensan que deshaciéndose de sus amigos peludos ya resolvieron parte de sus problemas, y nunca cruza por su mente que creamos vínculos afectuosos muy fuertes con ellos, tan fuertes son que sienten el abandono, actúan agresivos y al pasar ese lapso entran en una etapa de tristeza que puede llevarlos a un desenlace fatal.

Mi vida ahora continúa en el Asilo, un lugar lleno de naturaleza, donde nos cuidan y protegen para llevar una vida de gato, dejé el hogar de transferencia hace algunos años y ahora veo correr el tiempo al lado de hermanos con la misma edad que yo (tengo 9 años) o más grandes, viviendo en un lugar tranquilo, donde el viento alborota mi pelo y mis garras marcan los árboles.

Por esto y más, a ti humano piensa antes de abandonar en un lugar a tus amigos no humanos, quizás corran la suerte como la mía de vivir tu vida de gato. Aunque es difícil re adaptarte a un nuevo sitio, solo unos cuantos logramos ese objetivo, algunos otros les puede costar la vida y no precisamente porque recibamos un mal trato, sino porque fueron tan apegados a sus humanos que su corazón se llena de tristeza y abandono, que dejan de comer y aunque sean alimentados directamente por los nuevos humanos, puede que no superen la etapa y te conviertas en un maltratador a la distancia, porque ese pequeño amigo sufre el alejamiento de tu lado y lo paga con su vida.

Si deseas donarme algo para mi alimento, medicinas y atención médica, puedes dar clic a la imagen y podrás hacerlo vía PayPal. ¡Gracias!

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