Pinky Motica, Una negrita con camisa blanca y nariz rosada

Tengo el corazón agradecido por darme la oportunidad de conocer una “cuna calientita” con leche tibia para llenar la pancita desde bebé…

Por Pinky Motica

Hola soy Pinky Motica, nacía hace 6 años aquí en el Asilo, mi mamá es Moñeca quien fue rescatada de la calle esperando gatitos.

Desde que nací fui una llorona y líder de la camada, fue una pena perder a mis “manitos” y no conseguir un hogar para mi solita.

Tengo el corazón agradecido por darme la oportunidad de conocer una “cuna calientita” con leche tibia para llenar la pancita desde bebé, a pesar de que viví la etapa de carencia en donde teníamos que compartir entre todos un puñado de croquetas y pieles de pollo con algunos retazos de carne que la humana con cariño nos separaba diario. Aún con todo eso, crecí feliz y traviesa, tan traviesa que siempre buscaba la forma de estar donde la humana estaba.

Situaciones tan críticas y crueles vi pasar en mis años jóvenes, en aquellos tiempos nuestros humanos luchaban para poder conseguir un veterinario que pudiera realizar las esterilizaciones correspondientes (ya que llegaban a abandonar hermanos, sin un protocolo de salud y mucho menos esterilizados), y en una de las recomendaciones de un “político” para “quedar bien” con la causa recomendó a un veterinario, y al investigar su trayectoria entre sus trabajos tuvimos conocimiento que un hermano perruno falleció por mala atención, además de que no contaba con cédula profesional. Por gran motivo se tuvo que posponer nuestra intervención.

Porque deben de saber que los servicios veterinarios se investigan, porque no solo se depositan nuestras vidas en sus manos, sino la de otros amigos que confían en las campañas de esterilización responsable de amigos de compañía, que realizaba el Asilo en años anteriores.

Y pues si amigos, no encontré un hogar para mí, aunque cuento con un espacio donde he conocido el cariño de hermanos peludos y generosos humanos que cuidan de nosotros con esfuerzo y dedicación, humanos que, aun con sus enfermedades propias de su edad, procuran tener las croquetas en el plato y arena en el sanitario felino, humanos que lidian día con día con otros de su especie que a fuerza de manipulación buscan abandonar a “sus rescatados” con nosotros. Dejar en un Asilo, refugio u hogar temporal, no es librarse de su “responsabilidad” y pasarla a otros, si realmente les importara un poquito esa vida que “rescatan y abandonan en otro lugar”, estarían conscientes que es cuidar y mantener a distancia una obligación con ese pequeño ser que encontraron en su camino y que por evadir obligaciones, no pudieron darle un espacio en su hogar (por muchos o ningún compañero no humano hubiese en su espacio).

Si deseas donarme algo para mi alimento o el de mis más de 150 hermanitos del Asilo, da clic en la imagen. ¡Gracias! -Pinky Motica-

Leave a Reply