Regreso al Hogar III

Todos se comunicaban con el Asilo por medio de la sala de comunicaciones, eso tranquilizaba no sólo a sus humanos, hermanitos del Asilo y a todos los interesados, todos sabían que estaban bien…

Por Ari Gatita

Viajar en barco suele ser muy monótono, si uno no se auto impone tareas todo llega a aburrir, más si se son pequeños felinos, los cacomixtles siempre encontraban que hacer, su vida solía ir de subirse al árbol de las lechuzas, ver cómo estaban los huevos, hacer miles de preguntas a las mismas, preguntas que ya habían sido respondidas pero que divertían enormemente, que ¿qué pasaría si una pluma se caía en pleno vuelo?, ¿qué si era normal ser de color parduzco?, etc..

Daniela y Blue habían comenzado con las clases de idiomas de todas las especies, Gitol había demostrado que era muy importante conocerlos y sobre todo entenderlos y hablar con otras especies, además tenían que estudiar los libros del Dragón, ya que también era importante conocer y practicar la magia y ésta solo la podrían hacer si estudiaban dichos libros, que además estaban escritos en varias lenguas humanas muertas, era muy importante que todos aprendieran, ya que sabían por experiencia propia que el contener magia era malo para la salud, había que recordar como Cash, antes de desarrollar su poder había sacado muchas chispas molestas, tanto para él como para sus compañeros.

Cash estaba la mayoría de las veces con su mentor el Dragón Dorado, permanecía en trance y así en su forma astral estaba en la guarida de su maestro, los rinteles se divertían con el cuerpo de Cash cuando se encontraba en trance, le pintaban la cara con colores divertidos o le ponían en posiciones inverosímiles, esos pequeños amaban al que consideraban su «hermano mayor», por eso era el foco de atención de ellos, tenían una muy particular forma de demostrar su amor, eran unos pequeños muy traviesos, Cash no se daba cuenta de nada, cuando despertaba se limpiaba y no podía verse en esas posiciones raras en la que los cacomixtles le movían.

Tango se la pasaba en el puente del barco, el pequeño pasaba por algunas dudas existenciales, no había tomado protagonismo en la aventura y él se consideraba extremadamente necesario, por eso se mantenía en el puente, pensando y admirando la inmensidad del mar, le tranquilizaba esa gran masa de agua salada que se extendía delante de él.

Kitty estaba sentada en salón, le encantaba ver a ese par de cacomixtles y sus «aventuras», además estaba atenta a las lechuzas, el instinto protector era muy fuerte en ella y solamente se perdía la vigilancia cuando era hora de comer o cuando tomaba sus lecciones de lenguas humanas muertas y de su estudio en los libros secretos del Dragón, ahí había leído que no eran los únicos que habían recibido esos dones, en el pasado los caprichoso Dioses habían otorgado dichos poderes a otros pequeños, no pasaba siempre, pero había precedentes y eso la mantenía meditando sobre ese asunto.

Gitol supervisaba todo, iba de arriba a abajo en toda la embarcación y se admiraba del detalle con el que había sido creada de la nada, todo era a escala humana, pero si se le veía muy bien estaba dotada de todas las comodidades para cualquier tipo de felino, el había recorrido ya toda la nave y seguía sin pasar por todos los caminos que llevaban de un lugar a otro, además la calefacción funcionaba de maravillas, siempre a una temperatura agradable para ellos, en las paredes de las bodegas había lugares desde donde se podía acechar sin ser visto y había túneles entre mamparas donde podían pasar y descansar si así lo deseaban, Cash había pensado en todo y en tan poco tiempo, ese pequeño tenía una imaginación increíble, a pesar de no haber visto nunca un barco, lo había recreado de manera exacta y sobre todo con detalles impresionantes que hacía demasiado cómoda la vida dentro de ella.

Todos se comunicaban con el Asilo por medio de la sala de comunicaciones, eso tranquilizaba no sólo a sus humanos, hermanitos del Asilo y a todos los interesados, todos sabían que estaban bien, al menos por ese momento, se acercaba el fin de año y todos querían celebrarlo, siempre comían algo especial, éste año harían latitas de Atún con algo de croquetitas y pollo, era un manjar para todos, ellos no sabían que para algunos hogares eso era una comida de «pobres» y poco les interesaba, ellos celebraban como podían y sobre todo, celebraban la vida misma, un año más de vida, un año más de preocupaciones, pero al fin y al cabo un año más de vida.

Todos medimos nuestra dicha en base a lo que tenemos y algunos tienen razón, pero no en todo, la vida no se mide en cuanto dinero tenemos, ayuda bastante, sobre todo cuando se tienen muchos gastos, pero no es importante, otros miden su dicha en el número de bienes que tienen, tienen razón también pero no en la forma que piensan, el acumular objetos y dinero representa en muchos casos el querer tener una vida sin preocupaciones en la vejez, pero no es en realidad eso lo que acumulamos, lo que en realidad llenamos con dichos objetos es la dicha de una vida, una vida llena de recuerdos, recordar la felicidad que representó cuando compramos ese automóvil, o la dicha, satisfacción y calma que representó el adquirir esa propiedad donde haríamos realidad y hacemos realidad tantos sueños, no, no acumulamos objetos, en realidad acumulamos experiencias, dichas, desventuras, superación y muchas cosas más que son representadas por dichos objetos y no, no esta mal tenerlos. Los humanos se pierden mucho en conceptos inventados por ellos mismos que dejan de ver la realidad de las cosas, envidian al que tiene más que ellos, cuando no se ponen a pensar cuantos sacrificios representó tener ese objeto en particular, ya sea una mansión o un automóvil, o la acumulación de ellos.

Para el que tiene todo lo que ambicionó de niño es una dicha, pero solamente él sabe que sacrificó en el camino, hay personas que acumulan conocimiento porque saben que no lo tienen, así con los objetos, personas que nunca tuvieron algo en especial usan todo su esfuerzo y fuerza en conseguirlo y quieren más cosas, pero pierden en el camino que hay otras más importantes, claro, no considero a la familia como un objeto, pero muchos pierden familia en su esfuerzo por tener tal o cual cosa, así es la humanidad, se pierden en el camino en lugar de buscar la felicidad, o la encuentran en la acumulación de objetos, son realmente raros estos humanos.

Todo transcurría con tranquilidad hasta que…

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

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