La fiesta de navidad

Se escuchó un grito desde la cocina, seguido de otro y todos fueron corriendo a ver que pasaba, vieron como Mamá Noel estaba riendo…

Por Ari Gatita

Después de unas horas regresaron al hogar de Papá Noel, llegaron con la adrenalina a mil, habían conocido la magia de Santa, Gitol había entrado en cada casa esa navidad y acompañado de los rinteles entregaron los regalos, por eso esa navidad los niños y padres habían visto pequeños pelitos de amor que ellos dejaron después de tomar la leche y las galletas que le habían dejado a Santa.

Cuando bajaron del trineo y llegaron al establo, lo primero que hicieron fue darle de beber y comer a los hermosos renos, eran enormes con sus cuernos majestuosos y muy dóciles, Cash hizo aparecer el liquido que todos habían bebido en el barco y satisfacía mejor que un alimento sólido, con la ventaja que éste alimento era absorbido inmediatamente y transformado en nutrientes que alimentaban no solamente el cuerpo, sino la propia alma, él no lo creaba, lo traía de la guarida del Dragón con el beneplácito del Dargón.

Dentro de la cabaña las gatitas Daniela y Kitty ayudaban en lo que podían a Mamá Noel, era ya navidad y todos estaban prestos a celebrar, en los hornos había jamón, pescado y pavo, además de las guarniciones que estaban compuestas de pasta, ensalada de frutas y de beber vino caliente con especias, los machos se aprestaron a poner la mesa, adornarla y servir las bebidas, el vino caliente con especias para el frio, el chocolate caliente especiado para los pequeños, el agua para todos, en fin, iban a pasar la navidad con Papá Noel y no se olvidaron de las lechuzas, Cash transportó el nido hasta el árbol de la familia Noel, ya que todo árbol de navidad debe de estar rodeado y coronado por la vida misma, empezaron los villancicos, todo era felicidad dentro, no había tormenta fuera, ya que de eso se encargaba Kitty y antes de que se dispusieran a cenar se escuchó que tocaban la puerta.

Afuera estaba una mujer muy vieja, acompañada de un caballero con traje dorado y dos hermosas damas, iban ataviadas con majestuosos ropajes de la más fina hechura, sus abrigos mostraban que no sentían frio, sus pies calzados de altas botas, protegidos además por medias de lana, esperaban a que Papá Noel saliera a abrir, pero en el último momento los cacomixtles saltaron de donde estaban recostados y empezaron a hacer cabriolas en la puerta, estaban apresurando a Santa a que abriera la puerta.

Papá Noel abrió la puerta e invitó a pasar a los extraños, la dama de mayor edad y las dos hermosas damas se despojaron de sus abrigos y fueron directamente a ayudar a la cocina a Mamá Noel, a Kitty y a Daniela, el caballero se acercó a Santa, le dio un gran abrazo y juntos fueron a seguir adornando la mesa con Tango, Gitol, Blue y Cash, éste último se acercó al caballero y empezó a marcarlo en sus piernas, rodeándolo y acariciándolo con su cola cada vez que podía, los demás miraban a los invitados con recelo y extrañeza, menos los rinteles que hacían todo lo posible por agradarlos y llenarlos de atenciones, las lechuzas, después de haber calentado el nido, bajaron y se posaron en los hombros de la dama de mayor edad que estaba sentada en el sillón, las demás mujeres no habían dejado que hiciese ninguna tarea y la llevaron a sentarse a lado de la chimenea, que además estaba cerca del árbol de navidad.

Las lechuzas limpiaban el cabello de la dama, la peinaban con sus picos y cuidadosamente con sus garras le hacían moños en su pelo, la dama dejaba que la mimaran y de vez en vez tomaba a una de ellas y le hablaba al oído, después la lechuza que había tomado daba unos brincos en su hombro y volaba al rededor de ella mostrándose muy feliz por lo que la dama le decía.

Ya caliente la comida todos se acercaron a la mesa, pero había un problema, todos los platos y utensilios estaban hechos para humanos, no para pequeños gatos, cacomixtles o lechuzas, ¿cómo comerían en una fecha tan especial a lado de tan distinguidas personas?

En eso la dama de mayor edad se levantó del sillón y les indicó al caballero y a las dos damas jóvenes que se acercaran y les dijo: -bueno, bueno, bueno, ¿quién hará los honores señoras o señor?, todos contamos con el suficiente poder para que éstos aventureros vean coronada su buena obra, me pregunto, ¿quién hará los honores?, las damas dijeron al unísono: -Disculpa madre, pero creo que no debes decirnos eso a nosotras, somos las de menos edad y el honor bien puede ser tuyo o de nuestro hermano-, el caballero dijo: -madre, ¿si quieres lo haré yo?, pero no creo que sea justo, sabes de ante mano que si lo hago tendré que descansar por un gran rato, esa magia como bien lo comentaste alguna vez, consume mucho de mi fuerza de voluntad y conciencia-, mientras decía esto, el caballero mostraba una leve sonrisa y guiñaba el ojo a Cash, la dama de mayor edad dijo: -está bien, está bien, por lo que veo están de perezosos, y les hago saber que ésto no es ningún honor, pero les complaceré-, terminando de decir esto, les dijo a los animalitos, está bien pequeños, ya pueden sentarse y empezar con las oraciones, y no se preocupen por maullar, todos les entenderemos.

Se escuchó un grito desde la cocina, seguido de otro y todos fueron corriendo a ver que pasaba, vieron como Mamá Noel estaba riendo, mientras un par de chicas humanas estaban sentadas en el piso viéndose las manos, Gitol se acercó a ellas y las chicas lo miraron con un rubor en las mejillas, un hermoso hombre de cabello color naranja les estaba tendiendo la mano, Gitol volteó y frente a sus ojos estaban un hombre de pelo café de mediana edad, otro de pelo gris, no por la edad, era de mediana edad también, y un joven de mechón blanco en la frente, eran Blue, Tango y Cash. Corriendo se presentaron un par de niños de pelo beige, eran los rinteles y riéndose atrás de ellos estaba una dama más y otro caballero de nariz rara, eran las lechuzas y la dama de mayor edad era la Naturaleza.

Recuperados todos se sentaron al comedor, ahí mismo se enteraron que los otros invitados eran el Dragón Dorado, Sekmeth y Bastet en su forma humana, todos habían sido invitados a la celebración de Navidad en el hogar de los Noel.

Todos departieron y abrieron obsequios ese día, los pequeños por fin habían probado los alimentos que normalmente consumían los humanos y les había agradado, arrasaron con las verduras, las frutas, las semillas y sobre todo con la carne, eran manjares para ellos, alimentos que normalmente no consumirían y que a la forma que tenían podían comer sin miedo, probaron la cebolla, la miel, los chocolates y demás bebidas, por un día supieron porque los humanos cultivaban y recolectaban y les agradó.

Los Dioses les habían llevado otros regalos que deberían de usar como siempre con mucho cuidado y respeto por todas las formas de vida, pero eso amigos, será relatado en el siguiente capítulo.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

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