Cuento de Navidad del Asilo, desenlace

Blue y Daniela habían estudiado los libros de magia del Dragón Dorado, Cash también había buscado referencias para poder solventar ese problema…

Por Ari Gatita

Todo era armonía en la embarcación ya no reinaba la desesperanza, solamente existía la preocupación de llegar al polo norte y visitar el hogar de Papá Noel, el barco viajaba a buena velocidad, no había mal tiempo ya que el regalo de la Naturaleza a Kitty les ayudaba a encontrar buen tiempo, todos estaban ocupados en comer y dormir como cualquier pequeño felino que sabe que tiene todo lo necesario para su subsistencia, los pequeños cantaban villancicos, se escuchaba «noche de paz», «los peces en el rio» y otros más, estaban en paz y alegría, pero no todos participaban, el pequeño Cash permanecía pensativo, había tomado lecciones con su maestro Dragón todo el tiempo posible y veía con preocupación la distancia y el tiempo que pasaban en recorrerla, se decía a si mismo: -no, no es posible, no es posible-, quién compartía su preocupación era Tango y Gitol, los tres sabían que el tiempo no estaba de su lado y aún que Cashitop podría adelantar el tiempo con su magia sería muy contraproducente, el Dragón le había explicado que podía hacer todo lo que quisiera, menos meterse con el tiempo, hacerlo acarrearía la creación de múltiples realidades y eso no era bueno.

Los tres pensaban que no llegarían a tiempo, acelerar los motores del barco también acabarían con la fuerza de Cash y al final no habría poder alguno que le ayudase, no, tampoco era una opción, podría crear un avión, pero había empelado mucha de fuerza de voluntad para mantener en pié la embarcación y todo lo que contenía en ella, no estaba agotado, pero, si se sentía algo cansado, crear un avión no sería opción.

Pensar en las lechuzas tampoco sería opción, ambas estaban anidando y para todos ellos era una dicha saber que dentro de la nave se estaba creando nueva vida y aliviando un poco el mal que aquejaba a esas aves, es decir creando y perpetuando su especie, al menos una generación más, no, tampoco eran opción las lechuzas.

El barco avanzaba, pero no a la velocidad suficiente para llegar al polo norte, lo que además estaba el buscar el hogar de Santa, ya que muy pocas personas y animales sabían la dirección exacta, lo que acarreaba más problemas aún, estaban en un real dilema, habían llegado muy lejos, habían pasado por muchos peligros, pero aún no era suficiente, no podían acelerar el tiempo, no podían crear otro medio de transporte, no podían y no debían pedirle ayuda a las lechuzas, ya que es más importante que los pequeños que estaban en sus huevos contaran con sus dos padres, en realidad estaban muy preocupados, sobre todo el pequeño mago, ya que a cada rato se repetía que el barco no había sido la mejor opción, debió de ser más ágil de mente y haber pensado en ese inconveniente, no, en definitiva Cash no estaba conforme con su decisión.

Blue y Daniela habían estudiado los libros de magia del Dragón Dorado, Cash también había buscado referencias para poder solventar ese problema y aún no podían encontrar la solución, los voluntariosos rinteles también habían cooperado llevándoles el alimento y bebida necesaria para que siguieran los tres en sus estudios y lograrán encontrar una solución a ese problema que ahora enfrentaban.

Kitty, Gitol y Tango estaban en junta buscando una solución al problema, buscaban y rebuscaban pero sin encontrar una solución viable, todos estaban empleando su energía en buscar la solución.

Cash reunió a todos en el salón, había encontrado un escrito en uno de los libros del Dragón y se lo iba a comunicar a todos, era algo que era en parte peligroso, pero que tenía que llevarse a cabo si es que querían completar la misión, era algo que se tenía que practicar con mucho cuidado y sobre todo que iban a participar todos, en especial le pedirían a la lechuza que se arriesgara, todo dependería de ella y todos estaban expectantes de que Cash les explicara y sobre todo que les indicara que tenían que hacer.

Les dijo que cada uno tendría una tarea en específico, no deberían de temer, él se encargaría de todo y que nadie debía molestarlo, tendría que usar toda su concentración, pero antes debían de tocar tierra con la embarcación para dejar a salvo a las lechuzas en el barco, ya estaban en la tierra de hielo y debían encontrar rápidamente el hogar de Papá Noel, y para ello él necesitaba de toda su fuerza de voluntad y concentración, él al igual que su mentor el Dragón Dorado eran capaces de conectar con toda la magia del mundo y Papá Noel era un ser mágico, pero, también usaba protecciones para que no fuera encontrado por los pequeños magos que como Cash podían aparecer en cualquier momento.

Cash creo unos abrigos que parecía una segunda piel para todos, esos abrigos eran similares al pelaje de Blue y al igual que el manto del birmano, les proporcionaba un aislamiento ante la nieve, los abrigos eran blancos con pequeños tonos de gris y azul que hacía que los viajeros se camuflaran con el entorno, Kitty con la magia que le había proporcionado la naturaleza mantuvo el clima estable en ese lugar, en el gran desierto de nieve y hielo, el abrigo contaba con una especie de guanteletes en las patas de los aventureros, así que no tocaban nunca el hielo y la nieve, también esos guanteletes eran mucho más grandes que sus patitas para poder caminar con soltura por el inhóspito lugar.

El viaje no debería de durar más de unas cuantas horas, ya casi no había tiempo, esa misma noche sería Noche Buena y la misión terminaría al día siguiente o mejor dicho en unas cuantas horas, así que aún cuando la voluntad y fuerza del pequeño felino ya estaba siendo menguada, no lo sería más, pronto encontrarían la morada de Papá Noel y hablarían con él.

Cash se concentró en romper la magia de Papá Noel, esa magia que lo protegía para no ser encontrado y que el como pupilo del ser causante de la magia en el mundo podía lograr, sabía que tenía el poder para hacerlo y también la fuerza de voluntad y la fuerza necesaria, se sentó en esa posición que adoptan todos los gatos cuando se concentran y espero a que los zarcillos de búsqueda tocaran la fina magia de Santa.

Pasaron algunas horas y al fin Cash sintió que sus zarcillos de magia tocaban por fin algo, era muy débil pero al fin sentía una leve magia ahí, en el polo norte y eso solamente podía significar que ahí en ese preciso lugar estaba el hogar de Papá Noel, así que toco con su mente la conciencia de cada uno de los aventureros y usando aún más su voluntad, fuerza y concentración los tele transportó a todos a ese sitio, sabía que no debía usar esa magia de esa manera, pero no tenían más tiempo, el Dragón Dorado le había dicho que cada proeza mágica de esa magnitud, sobre todo la que rompía todas las leyes naturales, terminaba agotándolo, y podía llevarlo a no solo perder su poder, sino, quedando atrapado en un limbo mágico del que muy pocos salían.

Todos aparecieron a las puertas de una enorme cabaña, estaba hecha de troncos enormes de pino, adornado de color rojo, con ventanas grandes que permitían ver un árbol hermoso de navidad con adornos multicolores y una gran chimenea donde un humano de barba y una gran barriga descansaba, el humano estaba atizando la chimenea y se encontraba con su pareja, una humana que estaba sentada en un sillón muy mullido bebiendo de una taza humeante, dentro de ese hogar se veía que todo era armonía.

Gitol usó el poder del Nekogasha y se transformó en un humano con bigotes y cola de gato, se acercó a la enorme puerta de madero y tomando con sus manos terminadas en garras sujetó un hermoso pomo de bronce que colgaba de la puerta y tocó con el 3 veces, los compañeros vieron como el hombre dejó de atizar la chimenea y se apresuro a ir a la puerta para ver quien llamaba a las puertas de su hogar.

Al abrir la puerta se encontró con Gitol, pero al mismo tiempo que abría la puerta los rinteles saltaron al interior seguidos de Blue y Daniela, los únicos que permanecieron afuera eran Kitty, Tango, Cash y el mismo Gitol, mamá Noel al ver a los animalitos se emocionó y los tomo en sus brazos para acercarlos a la chimenea a sentir el calor de hogar, Papá Noel invito a pasar a los demás pequeños al interior y los invitó a sentarse, al único que le acercó un a silla fue a Gitol que aún teniendo forma humana, se sentó como un felino.

Papá Noel después de servirles algo de comer y beber les dijo: -Los estaba esperando, pero no tan tarde, casi no hay tiempo y todo es cuestión de tiempo, deben de preparar el costal mágico que se encuentra en el establo junto al trineo y los renos-

Gitol se sorprendió y le dijo que si acaso no iba a entregar los regalos esa navidad, a lo cual Santa le comentó que cada cuanto se presentaban seres con un corazón puro que debían de ayudarle a él, sobre todo cuando las condiciones en el mundo eran muy adversas, ahora había una epidemia y el como un simple humano y de gran edad, podría contagiarse y no había magia en el mundo que pudiese salvarlo, la única magia que funcionaba contra esos pequeños y microscópicos seres era lo que los humanos llamaban ciencia y ellos debían seguir las indicaciones de los expertos y si éstas eran no salir y usar barbijos, él y su esposa las seguirían, pero como en todo, el Señor disponía las cosas para que ningún niño se quedara sin regalos, para ello escogía a pequeños seres de enorme corazón para que suplieran sus funciones y como todo en el mundo, siempre habían fuerzas que no querían que eso pasara y veía con tristeza que éste año casi lo habían logrado, ya era casi hora de salir a entregar los regalos y no podía enseñarles todo lo necesario para controlar el trineo y sacar los juguetes del saco y entregarlos a todos los niños, así que tenían que aprenderlo sobre la marcha.

Así Papá Noel los llevó al establo donde esperaban los renos y el costal sobre el trineo, subió con delicadeza a los aventureros y al final Gitol se sentó tras las riendas, Papá Noel le dijo a Rodolfo, -amigo mío, como en otras ocasiones te toca seguir ésta aventura sin sentir mi presencia, sé amable con estos pequeños, han pasado por muchas aventuras para llegar a este momento, así que llevalos con cuidado y traelos de regreso sanos y salvos-.

El reno cabriolo asintiendo con su cabeza y empezó el viaje para entregar los juguetes ésta navidad.

Así es como llegaron los juguetes a los niños cuyos padres atraviesan malos momentos, así es como estos pequeños felinos, los rinteles y las lechuzas lograron que la magia de la navidad no se perdiera, así es como ellos entregaron todos los obsequios.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

Gracias a todos los que nos obsequiaron algo esta navidad, gracias a Inni y su hermosa familia por el alimento y el arena, gracias a mi padrino Yair por los 800 pesos donados, gracias a mi querida amiga Alejandra y su familia por los 500 pesos donados, y gracias a todos por haberme leído, no me despido, las aventuras de mis hermanitos no han terminado y espero que nos sigan leyendo. ¡Mil Gracias!

Si en tu corazón está el donarnos algo, puedes dar clic en la imagen. ¡Gracias! -Ari Gatita-

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