Cuento de Navidad del Asilo, Parte 23

Cada embestida de la naturaleza hacía que se agotara más físicamente, Kitty estaba más y más agotada y no encontraba descanso…

Por Ari Gatita

Kitty empezaba a sentirse tan agotada como nunca lo había sentido en su vida, recordó como había llegado al Asilo, había sido una mañana que sin entenderlo había viajado dentro de una camioneta y a pesar de haber sido mimada tanto en su «casa» como en aquella camioneta por la que consideraba su «mamá», una pequeña humana, que hasta le había dado un collar hecho con mucho amor por esas pequeñas manos, el cual era una cinta de tela rosa con un pequeño cascabel, al llegar al hogar temporal fue sacada de la camioneta y entregada al humano, ella no comprendía que la estaban abandonando, pero el humano si, por lo cual la colmó de besos, abrazos y mimos, cosa que hizo que Kitty se sintiera aún más mimada, su nombre había sido hasta ese momento «Fátima», y no entendía porque de pronto su nombre había cambiado a Kitty, pero le agradó más, tanto que respondía más a ese nombre que al anterior.

La pequeña humana que hasta ese momento había sido su mamá era la hija de un «veterinario», de esos que solamente les interesa comerciar con el dolor ajeno, pero que al encontrar un animal en apuros no son buenos ni siquiera en regalarles una atención médica, son los que piensan que somos seres inferiores, que solo estamos para dos cosas en este mundo; para llenarles el bolsillo y para «adorno de la naturaleza», son de esas personas que piensan que es más su «educación» que el ser humanistas, son los que realmente echan a perder una profesión que debería de ser tan amada como cualquier otra. En su caso, no había recibido ni siquiera una vacuna, menos una analítica para conocer su estado de salud y ¿para qué? si de todas formas la iba a abandonar en un «lugar donde sería feliz», claro ellos no son capaces de regalar nada, pero se aprovechan de la buena fe de otros humanos que nos aman y procuran, pero que no son ni millonarios ni tienen «recursos infinitos», bien dicen que quienes menos tienen, son los que más dan, pero en fin, Kitty había sido recibida con muchísimo amor por ese humano que la sigue colmando de mimos hasta el día de hoy y que le ha enseñado que dentro de la humanidad hay personas con muy alto valor que hay que imitar.

Cada embestida de la naturaleza hacía que se agotara más físicamente, Kitty estaba más y más agotada y no encontraba descanso, observó a cada uno de los ventureros con unos ojos cansados y llenos de lágrimas, sabía que no podía soportar más ese dolor y es que con cada ola es como si estuviera luchando con un ser físico y cada golpe de ola era como un golpe físico, la pequeña estaba ya toda magullada y exhausta, la fuerza la sacaba precisamente de volver a ver a «su humano», ese ser al que más amaba en el mundo y que no se cansaba de demostrarlo, aventándose a sus piernas para escalarlo y darle lengüetas en su nariz, o cuando se veían darle muchos besos gatunos, es decir entrecerrarle sus pequeños ojos mientras lo veía fijamente, no podía darse por vencida, menos en ese momento en el que debía proteger a sus cinco hermanitos, a Daniela, Blue, Tango, Gitol y Cash, a los Rinteles y a las Lechuzas, tenía que protegerles a todos de una naturaleza que a toda costa quería acabar con ellos, a una naturaleza que poco le importaba si vivían o morían, a una naturaleza que solo pensaba en los más fuertes y que ella le estaba demostrando cuan fuerte era ella.

Cashitop interrumpió al Dragón y le dijo -Amigo Dragón, no sé si sientas como yo, pero Kitty está a punto de desfallecer, ¿habrá algo que puedas hacer por ella?- El Dragón le respondió que la naturaleza también era su enemiga, era una Diosa muy antigua y quería ser respetada, pero que lo que ella siempre respetaba y amaba era a los seres que demostraban su fortaleza y que la pequeña hermana estaba a punto de ganarse el respeto y el amor de una Diosa primitiva y cruel, que esperara un momento y vería uno de los grandes milagros que podía hacer esa cruel Diosa, él la conocía muy bien y en una lucha hacía siglos se había ganado el amor y respeto de ella.

Ambos se acercaron a un manantial que había dentro de la cueva-madriguera del Dragón a observar desde las alturas lo que se estaba desarrollando, se inclinaron frente al manantial y observaron como el huracán empezaba a apaciguarse, ya no eran tan violentas las olas, el orbe que rodeaba la embarcación mágica ya no recibía los embates furiosos de las olas, en cambio se veía que las olas parecieran acariciarlo con ternura y Kitty empezaba a descansar.

Kitty empezó a sentir caricias en su lomito, la agresividad que había sentido antes se había transformado en una inmensa ternura, y a lo lejos escucho que algo le hablaba. -Pequeña, haz demostrado ser muy fuerte, solamente una criatura se había enfrentado a mi en el pasado y había sido igual de fuerte que tu, por ello te ayudaré en la misión que los ha traído hasta aquí y se que irán a donde mi poder se manifiesta en toda su majestuosidad, al polo norte, pero ahora que sé que tan fuerte eres, te daré mi más preciado don, el don que todos quieren en esta vida y es el poder apaciguar cualquiera de mis manifestaciones, no creas que es pequeño, muchos magos, incluido ese Dragón que amo como a ti, lo anhelan, es un poder que te permite no solo apaciguar mis manifestaciones, sino, además el controlar la fuerza que poseo y que es lo que todos los magos desean con más fervor, ¡si Dragón y Cashitop!, ¡sé que me escuchan¡ y sé que su poder de modificar la realidad les reduce su fuerza, voluntad y vitalidad, pero este regalo que le estoy dando a Kitty no menguará ninguna de ellas y es lo que le hace un excelente regalo.

Kitty le agradeció a esa Diosa cruel el regalo, pero no se lo podía creer, se había enfrentado a una Diosa antigua y cruel, una Diosa que todos respetaban y el amor que sentía por todos sus hermanitos y sus humanos la habían hecho cambiar de opinión en cuanto a acabar con ella, no lo podía creer y así se lo hizo saber a la Diosa, ella le comunicó que a pesar de estar siempre en lucha con el amor, éste también era parte de ella, era parte de si misma, pero pocas veces le escuchaba ya que el mundo era un lugar aún más fuerte y cruel que ella, pero ella al mismo tiempo lo amaba y hacía que éste fuera bueno para todos, ella con su amor hacía que su fuerza se manifestara ahí donde podía hacer menos daño y preparaba a las criaturas para que pudiesen vivir en él sin abusar de su entorno, pero que cuando las mismas criaturas hacían mal uso de ella, les castigaba desatando su fuerza, pero todo lo hacía por el mismo amor que sentía por este mundo que estaba siendo aniquilado poco a poco por esos seres que se llamaban a si mismos humanos, pero que distaban mucho de serlo, pero que se daba cuenta que había pequeños humanos que se preocupaban por su entorno y era por ellos por los que estaba cambiando de opinión y les estaba ayudando en la misión.

El mar empezó a cambiar así como llegó la tormenta se fue y el orbe así como lo había creado Kitty empezó a desaparecer, Cash regresó a su cuerpo y todos empezaron a ir al salón a comer para recuperar fuerzas, Kitty les sugirió que comieran de sus croquetas para así darle tiempo a Cash para que recuperara un poco de fuerza y voluntad, que aún que no lo necesitaba todos accedieron a hacerlo así. Todos se encontraban calmados, la lechuza macho ya estaba totalmente recuperada, pareciera que no había estado agotada casi al punto de estar a las puertas de la muerte, los cacomixtles se acercaban a Cashito para pedirle que apareciera tal o cual cosa, sin que éste les concediera ninguno de sus deseos, pero ellos insistían, Gitol y Tango se reunieron con Kitty para hablar sobre lo que había sucedido, Blue y Daniela se retiraron a leer de una estantería que había hecho Cash y que sabían que no tendrían oportunidad de leer en otra ocasión, ya que era copia exacta de la librería del Dragón Dorado, ya que Cashitop les había platicado que cuando creo ese barco había tomado imágenes de la librería de su mentor, Cash fue con ellos para aprender a interpretar esos signos y sabía que esos inseparables gatitos le enseñarían con gusto.

El viaje empezó a ser placentero para todos, empezaban a avanzar a una velocidad increíble al norte y cada uno se dedicaba a una labor en especial, labores muchas veces intelectuales ya que las de la embarcación eran efectuados por maquinas que los humanos llamaban robots y que Cash no se había olvidado de crear, todos estaban felices, hasta las mismas lechuzas que al no tener nada que hacer, la hembra puso sus huevos y ambos iniciaron la anidación de esas futuras crías de búhos.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

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