Cuento de Navidad del Asilo, parte 19

La lechuza regresó exhausta al globo, le costaba muchísimo respirar, el viaje que había realizado le había quitado todas las fuerzas…

El Dragón Dorado puso una cara muy seria, volteó a mirar a ese pequeño felino que estaba entrenando, sabía que no estaba totalmente listo, pero él estaba conectado con toda la magia del mundo y sabía que le pasaba al que la portaba, era una habilidad que también iba a enseñarle a Cashitop, ese pequeño había recibido un magnífico regalo y él, como portador y causa de toda la magia lo sabía, también entendía que el pequeño felino necesitaría años de entrenamiento y aún así no acabaría de entender el gran poder que ostentaba y tenía que aprender mucho, el Dragón Dorado gozaba de una vida casi eterna, eterna para cualquier concepción humana o animal posible, pero para él no era más que una vida, todos los seres tenían una vida, ya fuera larga o pequeña, en su caso su vida era muy, muy larga, tan larga que de no ser por esos seres de vida corta que recibían el don de la magia y que tenía que entrenar, sería tediosa y realmente un castigo, el ya había vivido milenios, estaba cansado y apenas era un adolescente para su raza, aún así y al igual que Cash, había tenido que aceptar soportar una gran responsabilidad, el mismo se sorprendía de lo que podía realizar y veía que ese pequeño gato podría alcanzar su mismo potencial, por eso, había aceptado entrenarlo y acogerlo como un verdadero hijo.

Por fin, saliendo de sus cavilaciones, el Dragón Dorado se dirigió a Cash y le dijo: -Creo que por hoy es suficiente querido Cashitop, siento que tus hermanitos están en problemas y debes aplicar un poco de lo que has aprendido, recuerda tener siempre mucho cuidado, la magia que ostentas es muy poderosa, pero siempre ten presente mis enseñanzas. El éxito de tu poder, radica especialmente en tener una mente muy ágil y saber expandir tus deseos hacia lo que te rodea, recuerda que puedes usar todos los elementos a tu alrededor para aglutinarlos en una forma, pero esa forma debe de ser muy específica, de faltar un detalle, de nada serviría lo que crees, ten fe siempre en ti mismo, pero no seas arrogante-

La lechuza regresó exhausta al globo, le costaba muchísimo respirar, el viaje que había realizado le había quitado todas las fuerzas, sentía que le explotaban los pulmones, no pensaba que le volvieran a funcionar sus hermosas alas, estaba todo pegajoso debido a la salmuera y no podía limpiarse sólo, en realidad se sentía muy cansado, a pesar de su cansancio, le informó a Gitol de la situación en la que se encontraban, de la inmensidad del mar y sobre todo de los peligros a los que tenían que enfrentarse y sobre todo la velocidad con la que estaba bajando el globo.

Gitol escuchó todo con ese semblante serio de los grandes problemas, mandó a llamar a Kitty para que empelara su magia en esa pobre lechuza, ya que veía como sus alas se movían en espasmos incontrolables, también ordenó que todos empelaran sus lenguas para limpiarla y que preparan mucha agua para el proceso, la sal daba mucha sed y sabía que todos sentirían ese flagelo cuando terminaran de limpiarla, era un ave muy valiente, a pesar de no ser su medio, había hecho un vuelo magnífico, había logrado adentrarse en el mar con un sol desértico, porque el mar era eso, un enorme desierto con mucha agua, agua que no debía beberse y que era muy peligroso adentrarse en él sin una sombra y sin una reserva adecuada de agua, también ordeno que le informaran de la reserva de ese precioso líquido.

El globo parecía una cocina en pleno banquete, todos moviéndose de un lado para otro en aparente caos, pero cada uno haciendo una tarea específica, los animalitos, incluida la lechuza hembra estaban revisando todo, altura, víveres, utensilios que pudiesen flotar, etc… El único que seguía dormido y que nadie se atrevía a despertar era el pequeño Cash, ese gatito acababa de hacer una proeza y no querían estresarle más.

Kitty se puso en posición maternal a un costado de la lechuza que le superaba en tamaño, empezó a limpiarla como lo haría con un pequeño bebé gato, daba mucha ternura ver esa imagen, un felino limpiando a un ave que bien podrían depredarse una al otro y viceversa, pero en esta ocasión la misión de Kitty era hacer que se recuperase por completo la lechuza, tenía que hacer uso del regalo de la Diosa y en todo el globo empezó a escucharse un gran ronroneo, un ronroneo similar al de los tigres en intensidad y volumen, al mismo tiempo en todo el globo y más allá empezó a verse una iluminación del más intenso y bello azul, era tal que opacaba la luz del sol, no se sentía nada de calor, a pesar de estar en el mar y a pleno sol.               Una increíble sensación de paz y confort empezó a inundar el ambiente, en realidad era una magia sanadora muy poderosa, ya que la lechuza entró en un sopor sanador y los espasmos de sus alas dejaron de presentarse, en todos los pequeños también les tranquilizó y el temor y estrés del momento desapareció.

El globo estaba a punto de tocar las crestas de las olas y en ese preciso momento Cash despertó, contemplo todo a su al rededor con una pasmosa calma, los ojos de todos voltearon a verlo, la mente de Cashitop empezó a funcionar a todo lo que daba y al tiempo que en su mente se formaba la solución al problema el globo tocaba algo que parecía metal.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

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