Cuento de Navidad del Asilo, parte 18

El líder de la misión, Gitol, pidió que se despertara a las Lechuzas para saber exactamente que daños había sufrido el globo…

Por Ari Gatita

Cashitop seguía con atención todas las enseñanzas de su maestro el Dragón Dorado, el ser por el cual se manifestaba la magia, el ser compuesto de magia pura y el que sabia manipularla muy bien, no podía tener un mejor maestro que aquel, estaba poniendo toda su atención y no se perdía palabra alguna, estaba comprendiendo que era muy importante aprender todo, ya que la magia que ahora portaba podía hacerlo perecer de las maneras más inimaginables posibles y absolutamente ninguna era agradable, el era un cachorrito, ni siquiera tenía un año, pero ya llevaba a cuestas la responsabilidad de ser muy precavido y de mente ágil.

El Dragón Dorado hacía pasar en la mente de nuestro pequeño felino imágenes de lo que podría hacer, sus consecuencias, porque toda magia tiene consecuencias, hacer aparecer una simple mariposa en el aíre, podría acarrear consecuencias que tenían que ser medidas, como la vida misma del insecto volador, ya que si se le hacía aparecer en un lugar invernal, lo más seguro es que muriese, o aparecer en un lugar dónde no tuviera un depredador, podría hacer una plaga, la vida buscaba la forma de perpetuarse, aún así fuese un solo ejemplar.

Cashitop empezaba a sentir el peso de esa gran responsabilidad y su semblante era cada vez más serio, podía hacer proezas sin igual, pero debía de calcular todas las consecuencias de sus actos, además tenía que medirlas en tiempo real, la vida no daba oportunidad a pensar bien las cosas y cuando tendría que usar su magia, debía de hacer cálculos a una velocidad increíble, tomar decisiones rápidas y sobre todo, aprender a vivir con ellas.

Gitol terminó de desperezarse, le pregunto a Daniela el porque había sido despertado tan temprano (el despertaba normalmente cuando el sol ya había salido), ella le comunicó que Blue deseaba informarle algo y el se dirigió hasta dónde estaba el Birmano, Blue en voz extremadamente baja empezó a informarle la situación, la cara de Gitol a pesar de ser la de un gato era muy expresiva, Daniela que lo miraba a una distancia prudente empezó a entender totalmente la situación, no alcazaba a escuchar lo que hablaban ese par de gatos, pero leía la expresión seria de Gitol y volteó a ver hacía donde miraban ese par de hermosos ojos ámbar de Gitol, era en dirección del Globo y alcanzó a observar que había retales de tela que ya se estaban desprendiendo y que hacía que el globo perdiera altura.

El líder de la misión, Gitol, pidió que se despertara a las Lechuzas para saber exactamente que daños había sufrido el globo y saber si podían llegar a tierra, si es que podían y si no, tendrían que buscar una solución inmediata, pero para no alarmar a todos, pidió que fuera todo en el más absoluto secretismo, del que solo los gatos son capaces de adoptar.

Blue que se sentía más allegado a las Lechuzas por su pelo largo y sus patitas llenas de pelo, como las de las lechuzas se acercó al macho y lo despertó de la manera más delicada que pudo, la lechuza desperezándose caminó hasta Gitol para que éste le diera el parte de lo que estaba pasando, escucho con muchísima atención y al terminar se posó a la orilla del globo y empezó a volar hacía el donde se veía el daño, miró el daño, lo evaluó y regreso a comunicar sus hallazgos, que no eran nada favorables, las bandadas de sus primas las aves habían hecho mucho daño, casi todos pequeños, pero repararlos no podría hacerlo el y su pareja, no contaban con unos dedos capaces de hacerlo, los cacomixtles tampoco, necesitarían manos humanas, después de informar, tomó vuelo de nuevo para ver que tan lejos estaban de la costa.

Alzo el vuelo y se alejó del globo, sus alas eran capaces de volar a gran distancia, pero estaba en el mar y la salmuera era tanta que hacía más pesadas sus alas, voló algunos kilómetros, pero no veía tierra por ningún lado, estaban muy lejos de la costa y eso era muy peligroso, no podría volar más debido al peso que el agua salada le sumaba a sus plumas, así que decidió regresar lo más pronto posible antes de que por cansancio cayera al mar, si caía sabía que había enormes peces que darían cuenta de él rápidamente y no dejaría ningún rastro de su desaparición, así era el mar, muy hermoso, pero a la vez extremadamente peligroso, eran kilómetros y kilómetros de agua, un agua que no se podía beber y estaba habitado por peces que se le podían comer de un solo bocado, empezó a preocuparse por todos los que estaban en el globo, si caían al mar, era posible que fueran comidos por esos enormes peces de un solo bocado, o en el peor de los casos, morir de sed, pensó en la misión y no tenía duda que al menos, si eso sucedía, morirían por una muy buena causa, había muchos pequeños humanos que tenían una enorme ilusión de recibir sus juguetes ese año, sobre todo éste año que había sido tan duro para ellos, no entendía la raza humana que el encierro anida aún más a los organismos virales, y ellos siguiendo malos consejos seguían ese encierro maldito, claro que él ayudaría en esa misión, incluso si no sobreviviera ninguno de los aventureros, él haría el vuelo solo hasta el polo norte y le pediría a Papá Noel que siguiera con la tradición de llevar juguetes a los pequeños humanos.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia

Principios de Invierno de 2020

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