Luneta, Silver, Goldie, Jovenazo y yop

Enrique convenció al humano bajo las promesas que todos los que se dedican a la protección animal conocemos, «Si hermano, yo me haré cargo de su alimentación», «claro que te daré para la esterilización de ella y sus niños», cosa que nunca sucedió, y ya ven, aquí estoy yo.

Por Ari Gatita

Hola amigos, toca platicarles la historía de Luneta y su familia; Silver, Goldie y Jovenazo y yop Ari Gatita.

Luneta llegó al Asilo hace un tiempo, la trajó la cuñada del que fuera el Director de Desarrollo Económico de Atizapán de Zaragoza, Enrique.

Todo comenzó porque sabedor de que el humano apoyaba al Asilo, pues se le hizo fácil pedir el «favor de que se aceptara a Luneta», ya que la familia de su cuñada no la aceptaba más ya que como en todos los casos fué hechada por tener el desliz de «preñarse de un gato de la calle», no es que Luneta sea una gata de raza, más bien es una gatita común y bella que siempre anda añorando el trato de reina que le daban, pero que como expliqué perdió por traer en sus entrañas a Silver, Goldie y Jovenazo, mis hermanitos mayores de madre.

Enrique convenció al humano bajo las promesas que todos los que se dedican a la protección animal conocemos, «Si hermano, yo me haré cargo de su alimentación», «claro que te daré para la esterilización de ella y sus niños», cosa que nunca sucedió, y ya ven, aquí estoy yo.

La cuñada de Enrique, el ex Director de Desarrollo Económico de Atizapán de Zaragoza se presento y en una caja sellada trajo a Luneta, Silver, Goldie y Jovenazo, el humano le volvió a explicar a esta mujer de la situación difícil que estaba pasando en ese momento el Asilo ( ya no podíamos hacer el evento con el cual conseguiamos recursos para subsistir debido a la falta de permisos que el gobierno de ese entonces se negaba a otorgar, «nadie podía opacar el brillo de ellos»), a lo cual volvió a comprometerse no solo a pagar las esterilizaciones de mi madre y mis hermanitos, sino, a apoyar a conseguir los permisos y ser voluntaria del Asilo (cosa que nunca sucedió) y para «muestra de buena fe» sacó un billete de quinientos pesos y se lo entregó al humano para la compra de la alimentación de mi madre y hermanos, (todos los que abandonan animalitos creen que los demás gatitos no comemos y que lo que aportan durará toda la vida), así es como fueron abandonados mi madre y mis hermanitos en el Asilo.

¿Qué como llegué yo?, ah eso es otra historia y se las cotaré porque es muy rápida.

Mi madre Luneta al no estar esterilizada y el Asilo al no tener recursos para esterilizarla se escapó a pesar de estar en el área de chicas y salió a la calle y un gato que pasaba pues se enamoró de mi madre y le regaló la semilla de la cual nací yo, gracias a Dios soy hija única de esa camada, sino, imagínense. Si, yo nací en el Asilo y el principio de mi vida no fué nada fácil, ya que mi madre pensaba que la iban a hechar (cosa que sucedió antes) y se escondió en lo más recóndito del Hogar de Transferencia para dar a luz a esta hermosa gatita que les escribe, el humano al no encontrar a mi madre la buscó por todos lados y descubrió que escondida en un cajón estaba mi madre y yo a su lado, pero al ver esto mi madre, ya no quiso alimentarme.

Asi que los humanos se hicieron cargo de mi desde el primer día de mi nacimiento, me daban de comer, me mantenían calientita y estuve dos veces a punto de morir congelada, ya que para hacer sus labores los humanos me envolvían como tamalito, pero no era suficiente el calor, fué ahí que Gitol, el presidente de la gatera entró en acción y me adoptó como si fuera mi madre, al grado de llegar a producir lechita para alimentar a esta gatita que siempre será chiquita, ya que padezco de problemas de desnutrición y me enfermo muy seguido.

Bueno amigos, esa es la historia de Luneta y por ende la de mis hermanitos y la mia.

Pueden adquirir los paquetes de apadrinamiento de mi madre gata y mis hermanitos en esta edición.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia.

Leave a Reply