Boromir

Lo rescatamos de una pseudo veterinaría en Iztapalapa, traía una falange totalmente desprendida y colgando de su garrita.

Por Ari Gatita.

Hola amigos, ya me tienen de nuevo escribiendo, ahora toca el turno de contarles un poco del pequeño que está en apadrinamiento en la tercera edición de libretas, que corresponde a la campaña 21 de Marzo, con la cual pretendemos conseguir todo lo que nos hace falta en el asilo, si quieren ver la lista y aportar algo en efectivo, aquí abajo les dejaré el enlace a la página donde describimos todo lo que hace falta en el asilo.

Los humanos en sus actividades recorren casi toda la Ciudad de México y su área metropolitana, fue en uno de esos recorridos que en una «veterinaría» vieron a un pequeño gatito que maullaba constantemente, a lo cual la humana se acerca y ve a Boromir (no se llamaba así), y pide informes por él, al momento que lo sacan para que la humana lo viera, apreció que tenía un dedito que le colgaba de la garrita, estaba totalmente desprendido, colgando muy feo, al cuestionar a la «veterinaria» la causa de ello, la pseudo doctora le explica que «no es grave» y que así llego.

Por lo regular y por política del asilo, nunca se hace un rescate de un pequeño en la calle, porque para muchos humanos es «natural» que el gato sea «vago», cosa que sabemos todos que no es cierto, al dejar salir a un gatito es condenarlo a los peligros de la calle y de una ciudad, como son atropellamientos, envenenamiento, etc. Los humanos cuando ven un gatito en la calle, primero observan cómo está, es decir si está limpio (los gatos callejeros muchas veces no lo están), si trae collar, si trae una cinta, si se deja agarrar (un gato callejero nunca se deja agarrar), después de ver que el gato probablemente es de una familia, lo observan (lo que muchas veces les causa problemas, ya que se quedan un buen rato en el lugar), y ven hacia donde va y así asegurarse que está bien, pero su familia lo «deja salir, porque los gatos son vagos», pero cuando encuentran un pequeño en una «veterinaria» ven cuanto tiempo lleva ahí y se aseguran si puede ser adoptado o no, ya que muchos veterinarios al no «encontrarles una casa, los sacrifican», para ellos es normal (al menos para algunos).

Entonces pasado esa pequeña explicación, la humana decidió traer a Boromir al hogar de transferencia (que es dónde permanecen los que pueden ser adoptados y los enfermos), lo primero que se hizo fue llevarlo al veterinario (un excelente médico que tenemos) y el al valorarlo les informa que tendrá que extraer toda la falange, porque estaba ya necrótica y despedía mal olor, además de hacerle las analíticas pertinentes para saber de que esta enfermo, si lo está y darle su tratamiento (el pobre además desde pequeño está enfermito de sus riñones), así que pasados unos días y ya recuperado nos lo entrega para su respectiva cuarentena y desparacitación en el Hogar de Transferencia.

Boromir es un gatito muy tranquilo (a la fecha es un gatote), verlo corretear con los demás, ver que se integró totalmente a la gatera en muy bello para los humanos y claro, para mi también, jijijijijiji.

Ahora mismo lo veo por la ventana, está parado tomando el sol, es un hermoso gato, es imponente y muy bello.

Lo que no me gusta es ver que no tiene padrino aún y creanme cuando les digo que es un gato que realmente se lo merece, no solo por su historía, sino, porque es muy protector y bello, en fin, espero que después de leer estas líneas cambie todo.

Ari Gatita desde el Hogar de Transferencia del Asilo, Amor Felino Abandonado.

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